La creatina lleva décadas estudiándose. Pocos suplementos tienen un volumen de literatura comparable: cientos de ensayos clínicos, meta-análisis robustos y un perfil de seguridad bien establecido en adultos sanos. Pero en los últimos tres o cuatro años ha aparecido una conversación nueva, sobre todo en pódcasts anglosajones de salud y longevidad: que las dosis habituales (3–5 gramos al día) son insuficientes, y que lo correcto sería tomar 10 o incluso 20 gramos diarios para obtener todos los beneficios, especialmente los cognitivos.
Es una idea que merece tomarse en serio, porque no viene de influencers sin criterio. Viene de investigadores que publican en revistas revisadas por pares. Rhonda Patrick la ha divulgado en su pódcast entrevistando a algunos de ellos, y el argumento tiene lógica fisiológica. Pero la evidencia clínica que respalda pasar de 5 a 20 gramos todavía no es concluyente, y hay matices importantes que rara vez se mencionan en los formatos largos.
Esta es nuestra lectura de la literatura, cuánto tomamos nosotros, y por qué.
Qué sabemos con razonable certeza
La evidencia más sólida sobre creatina se refiere al músculo. Un meta-análisis publicado en 2024 que integra 143 ensayos controlados y aleatorizados confirma que la suplementación aumenta masa libre de grasa, fuerza y rendimiento en ejercicio de alta intensidad, especialmente cuando se combina con entrenamiento de resistencia.1 Las dosis que se estudian en estos ensayos suelen estar entre 3 y 5 gramos diarios (con o sin una fase de carga inicial de 20 g durante 5–7 días), y los resultados son consistentes.
En adultos mayores, otro meta-análisis mostró que dosis de mantenimiento ≤5 g/día, combinadas con entrenamiento de fuerza, producen ganancias significativas en masa magra y fuerza.2 La posición oficial de la International Society of Sports Nutrition, revisada en 2021, es que 3–5 g/día es suficiente para saturar los depósitos musculares en unas tres o cuatro semanas, sin necesidad de fase de carga.3
Para músculo, por tanto, el consenso es claro. Y la seguridad también: una revisión reciente que analiza 685 ensayos clínicos con casi 13.000 participantes no encuentra diferencias significativas en efectos adversos entre creatina y placebo, incluyendo marcadores de función renal y hepática.4 Dosis de hasta 20 g/día se consideran seguras en adultos sanos, con la única precaución habitual de consultar con un profesional si hay enfermedad renal previa.5
Donde la conversación se pone interesante: el cerebro
La hipótesis que está ganando tracción es que la creatina también tendría beneficios cognitivos significativos, pero que las dosis de 3–5 g serían insuficientes para lograrlos. El razonamiento es fisiológico: la creatina atraviesa la barrera hematoencefálica con dificultad, y los estudios que han medido creatina cerebral con resonancia magnética muestran que aumentarla de forma apreciable requiere dosis mucho mayores que las que saturan el músculo.6
Un artículo publicado en 2025 en Journal of Psychiatry and Brain Science, con el título explícito "More Is Likely Better for Brain Bioenergetics", recoge esta tesis.7 Un estudio piloto en pacientes con Alzheimer (n=20, sin grupo placebo) mostró que 20 g/día durante 8 semanas aumentaron la creatina cerebral total un 11% y se asociaron a mejoras cognitivas.8 Otro ensayo de 6 semanas con 10 g/día reportó mejoras en tiempo de reacción y función ejecutiva, aunque los efectos más consistentes aparecieron al combinar creatina con ácido guanidinoacético (un precursor).9
Hasta aquí, el argumento a favor de dosis altas es plausible. El problema llega cuando se mira la evidencia con detenimiento.
Lo que todavía no está claro
Tres matices que casi nunca se mencionan en los formatos divulgativos.
El primero: los ensayos head-to-head entre dosis moderadas y altas no muestran diferencias claras. Un estudio aleatorizado en adultos jóvenes comparó 10 g/día contra 20 g/día durante 6 semanas y no encontró mejoras significativas en cognición en ningún grupo.10 Un meta-análisis de 2022 sobre creatina y memoria (con corrección estadística publicada en 2023) concluyó que la mejora cognitiva aparece en adultos mayores de 66 años, pero que no hay diferencia entre dosis bajas (≤5 g) y altas (>5 g).11 En adultos jóvenes sanos, el efecto sobre memoria es esencialmente nulo.
El segundo: en 2024, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó una solicitud de declaración de salud sobre creatina y función cognitiva, y concluyó que no está establecida la relación causa-efecto.12 El panel analizó 23 estudios de intervención en humanos y consideró que la evidencia no es suficiente para afirmar que la creatina mejora la cognición en ninguno de sus dominios. Esto no invalida la hipótesis, pero obliga a distinguir entre "hay un mecanismo plausible y algunos resultados prometedores" y "está demostrado que funciona".
El tercero: una revisión sistemática publicada en 2024 en Behavioural Brain Research llegó a conclusiones similares. La creatina puede aumentar los niveles cerebrales, pero los efectos cognitivos son "equívocos", y la mayoría de los resultados positivos provienen de poblaciones estresadas (privación de sueño, hipoxia) o con patologías específicas, no de adultos sanos en condiciones normales.13
La síntesis más matizada viene de Darren Candow, uno de los investigadores más serios del campo. En un artículo de 2024 titulado "Does one dose of creatine fit all?", concluye que para aumentar la creatina cerebral se necesitan ≥20 g/día durante ≤7 días, o ≥4 g/día durante varios meses.14 Es decir, la dosis sostenida de 4–5 g durante semanas puede llegar al cerebro tanto como una dosis alta de corto plazo; no es "5 g no sirven, 20 g sí", sino una cuestión de tiempo y saturación.
Qué hacemos nosotros, y por qué
Nuestra lectura de todo esto es que la hipótesis de las dosis altas es razonable como hipótesis, pero que la evidencia clínica todavía no la respalda para población sana. Recomendar 10 o 20 g/día a alguien que quiere cuidarse implica trasladar al consumidor la incertidumbre de la literatura, y encarecer la suplementación (cuatro veces más producto, cuatro veces más coste) para un beneficio que no está demostrado.
Nos parece más honesto quedarse en lo que sí está establecido: 3 gramos al día, todos los días, durante el tiempo suficiente. Es la dosis que usan la mayoría de los ensayos con evidencia positiva en músculo. Es la que recoge la ISSN como estándar. Es suficiente para saturar los depósitos musculares en pocas semanas. Y, si Candow tiene razón, también llega al cerebro con el tiempo, sin necesidad de multiplicar la dosis.
Si en los próximos años aparecen ensayos aleatorizados grandes que demuestren de forma consistente que 10 g superan a 5 g en población sana, revisaremos. La ciencia evoluciona y las recomendaciones deben evolucionar con ella. Pero de momento, lo sensato es no adelantarnos a la evidencia.
Creavitalis (la creatina alemana de alta pureza que usamos en Alma) aporta 3 g por dosis, que es lo que recomendamos tomar a diario. Si alguien entrena con mucho volumen o pesa notablemente más de la media, puede tener sentido llegar a 5 g. Más allá de eso, hoy por hoy, es territorio de experimentación personal más que de evidencia clínica.
Lo que no recomendamos
Hay una forma particular de consumir creatina que nos parece peor que la dosis subclínica: las gummies de creatina mal formuladas. Tests independientes recientes muestran que casi la mitad de las gummies de creatina del mercado no cumplen lo que dice su etiqueta, o tienen tan poca creatina por gummie que alcanzar 3 g al día requeriría tomar cantidades absurdas.15 Si eliges el formato gummie por comodidad, lo importante es comprobar la dosis total diaria real. En nuestro caso, Alma Vital aporta 2,8 g de Creavitalis en cuatro gummies al día, con espirulina hidrolizada y vitamina D3. La comodidad no tiene por qué reñir con la dosis efectiva, pero la matemática tiene que cuadrar.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta creatina se debe tomar al día?
La evidencia clínica más sólida respalda 3–5 gramos diarios de creatina monohidrato en adultos sanos. Esta dosis es suficiente para saturar los depósitos musculares en tres o cuatro semanas y mantiene los beneficios en fuerza, masa libre de grasa y rendimiento en ejercicio de alta intensidad.
¿Sirve tomar más de 5 gramos de creatina al día?
Algunos estudios recientes sugieren que dosis mayores (10–20 g/día) podrían aumentar la creatina cerebral más rápido, pero los ensayos que comparan dosis altas con moderadas no muestran diferencias significativas en cognición. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó en 2024 que no hay relación causa-efecto establecida entre creatina y mejora cognitiva. Para la mayoría de personas sanas, 3–5 g/día es la recomendación basada en evidencia.
¿Es segura la creatina a largo plazo?
Sí, en adultos sanos. Una revisión reciente de 685 ensayos clínicos con casi 13.000 participantes no encontró diferencias significativas en efectos adversos entre creatina y placebo, incluyendo marcadores de función renal y hepática. Dosis de hasta 20 g/día se consideran seguras. Si tienes enfermedad renal previa o tomas medicación, consulta con tu médico.
¿Hay que hacer fase de carga?
No es necesaria. La fase de carga (20 g/día durante 5–7 días) satura los depósitos musculares más rápido, pero tomar 3–5 g/día de forma sostenida llega al mismo punto en tres o cuatro semanas, con menor riesgo de molestias digestivas.
¿La creatina mejora la cognición?
La evidencia es prometedora en poblaciones específicas (adultos mayores de 66 años, personas con privación de sueño, algunas condiciones clínicas), pero no está establecida para adultos jóvenes sanos en condiciones normales. La EFSA rechazó en 2024 la declaración de salud sobre creatina y función cognitiva por insuficiencia de evidencia.

Referencias
Nivel de evidencia de esta pieza: Sólida para la recomendación de 3–5 g/día (meta-análisis múltiples, consenso ISSN, posición EFSA sobre seguridad). Prometedora pero no establecida para los efectos cognitivos de dosis altas (revisiones narrativas, piloto sin placebo, ensayos head-to-head sin diferencias claras, EFSA 2024 rechaza el claim cognitivo).
Footnotes
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Pashayee-Khamene F, et al. (2024). Creatine supplementation protocols with or without training interventions on body composition: a GRADE-assessed systematic review and dose-response meta-analysis. Journal of the International Society of Sports Nutrition. DOI: 10.1080/15502783.2024.2380058 ↩
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Forbes SC, et al. (2021). Meta-Analysis Examining the Importance of Creatine Ingestion Strategies on Lean Tissue Mass and Strength in Older Adults. Nutrients. DOI: 10.3390/nu13061912 ↩
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Kreider RB, et al. (2021). Creatine in Health and Disease. Nutrients. DOI: 10.3390/nu13020447 ↩
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Kreider RB, et al. (2025). Safety of creatine supplementation: analysis of the prevalence of reported side effects in clinical trials and adverse event reports. Journal of the International Society of Sports Nutrition. DOI: 10.1080/15502783.2025.2488937 ↩
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Balestrino M, Adriano E. (2019). Beyond sports: Efficacy and safety of creatine supplementation in pathological or paraphysiological conditions of brain and muscle. Medicinal Research Reviews. DOI: 10.1002/med.21590 ↩
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Roschel H, et al. (2021). Creatine Supplementation and Brain Health. Nutrients. DOI: 10.3390/nu13020586 ↩
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Fabiano N, et al. (2025). Creatine Supplementation: More Is Likely Better for Brain Bioenergetics, Health and Function. Journal of Psychiatry and Brain Science. DOI: link ↩
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Smith AN, et al. (2025). Creatine monohydrate pilot in Alzheimer's: Feasibility, brain creatine, and cognition. Alzheimer's & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions. DOI: 10.1002/trc2.70101 ↩
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Chun J, et al. (2025). Effects of 6 weeks of high-dose creatine monohydrate supplementation with or without guanidinoacetic acid on cognitive function. Journal of the International Society of Sports Nutrition. DOI: link ↩
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Moriarty T, et al. (2023). Dose–Response of Creatine Supplementation on Cognitive Function in Healthy Young Adults. Brain Sciences. DOI: 10.3390/brainsci13111276 ↩
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Prokopidis K, et al. (2022). Effects of creatine supplementation on memory in healthy individuals: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Nutrition Reviews (corrección 2023). DOI: 10.1093/nutrit/nuac064 ↩
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Turck D, et al. / EFSA Panel on Nutrition (2024). Creatine and improvement in cognitive function: Evaluation of a health claim pursuant to article 13(5) of regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal. DOI: link ↩
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McMorris T, et al. (2024). Creatine supplementation research fails to support the theoretical basis for an effect on cognition: Evidence from a systematic review. Behavioural Brain Research. DOI: link ↩
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Candow DG, et al. (2024). Does one dose of creatine supplementation fit all? Advanced Exercise and Health Science. DOI: link ↩
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Referencia al post existente de Alma sobre gummies de creatina (Labdoor, análisis independientes). Ver post sobre adaptógenos y criterios de calidad. ↩



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Gummies de creatina: la mitad no contienen lo que dicen