Llevamos semanas revisando estudios sobre microplásticos. No porque sea la tendencia del momento — que lo es — sino porque un dato nos dejó pensando más de lo que debería: cada año, cada uno de nosotros ingiere entre 39.000 y 52.000 partículas de microplástico con la comida.¹ Sin contar lo que llega por el agua, el aire o los envases.

La cifra no viene de Instagram. Viene de investigaciones publicadas en revistas como Environmental Science & Technology y Nature. Es ciencia replicada.

Cuando lees algo así, la reacción natural es buscar una solución. Y aquí es donde la conversación se pone interesante — y también donde empieza a torcerse.

Lo que la ciencia sugiere (con matices)

En los últimos dos años, varias líneas de investigación han explorado si la fibra dietética puede actuar como barrera natural frente a los microplásticos. La hipótesis es elegante: las fibras solubles forman un gel viscoso en el intestino que podría atrapar partículas de plástico y arrastrarlas antes de que crucen la pared intestinal.²

Un equipo de la Universidad de Tokai publicó en 2025 un estudio con ratas mostrando que ciertas fibras insolubles — en particular el quitosano — reducían la retención intestinal de partículas de polietileno de forma significativa, aumentando tanto el peso fecal como la tasa de excreción.⁵ Otro grupo, en la Universidad de Boston, encontró que las fibras gelificantes podían capturar PFAS — los llamados "químicos eternos" con los que se tratan muchos plásticos — y facilitar su eliminación a través del tracto digestivo.

Resultados prometedores. Pero la mayoría proviene de modelos animales o estudios ex vivo. La evidencia directa en humanos sigue siendo limitada. En octubre de 2025, un equipo del centro de investigación CBmed presentó en UEG Week los primeros datos con muestras humanas, mostrando que distintos tipos de microplásticos producían alteraciones específicas en la composición bacteriana del intestino.⁴

Lo que sí sabemos con más certeza es que la fibra fortalece la barrera intestinal a través de la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que mantienen las uniones entre células epiteliales y dificultan que partículas extrañas accedan al torrente sanguíneo.²

Dicho de forma simple: aunque no podemos afirmar que la fibra "elimina" microplásticos, sí parece contribuir a que el intestino funcione como un filtro más eficaz. Eso ya es mucho.

Mecanismo de acción: cómo la fibra prebiótica puede ayudar a reducir la absorción intestinal de microplásticos

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El problema con el mercado

Aquí es donde entra el ruido. Si buscas "fibra microplásticos" en Google ahora mismo, encuentras decenas de artículos que ya hablan de la fibra como "armadura nutricional" o "escudo contra los plásticos". Mintel, una de las consultoras más influyentes del sector alimentario, la incluyó como tendencia estrella para 2026. La industria de suplementos se ha lanzado a capturar la narrativa.

La ironía es considerable: un estudio publicado en Environmental Pollution analizó nueve suplementos de fibra comerciales en Australia y encontró microplásticos en todos ellos.³ Los productos en polvo tenían más contaminación que los formatos en gominola. Algunos de los productos que se venden para protegerte de microplásticos podrían estar añadiéndolos a tu dieta.

¿Cómo es posible? Procesamiento industrial, maquinaria con componentes plásticos, envasado en plástico flexible, cadenas de producción no controladas para este tipo de contaminantes. Nadie estaba buscando microplásticos en suplementos hasta que alguien decidió mirar.

La perspectiva mediterránea

Lo que nos resulta fascinante de toda esta conversación es que la solución que la ciencia empieza a validar es exactamente lo que la dieta mediterránea lleva ofreciendo toda la vida. Legumbres tres veces por semana. Verduras en cada comida. Fruta de temporada. Aceite de oliva.

En España, el consumo histórico de fibra a través de alimentos reales — no suplementos — ha sido significativamente superior al de países anglosajones. No porque nuestros abuelos supieran qué era un prebiótico, sino porque así se comía. Garbanzos, lentejas, judías, guisantes. Alcachofas en invierno, pimientos en verano. Higos en septiembre.

Hay algo revelador en que la tendencia más "avanzada" de 2026 sea, en esencia, comer como se ha comido en el sur de Europa durante siglos.

Qué significa esto para quien toma suplementos

Tres cosas, creemos.

Primera: la fibra importa más de lo que la mayoría de marcas de suplementos comunican. No es un ingrediente "de relleno" ni un excipiente secundario. Es funcional. En Alma Balance, la fórmula incluye 2,7 g de inulina, 1 g de goma arábiga y casi 1 g de pectina por dosis diaria — unos 5 g de fibra prebiótica funcional. No los incluimos porque supiésemos que los microplásticos serían noticia en 2026. Los incluimos porque la evidencia sobre salud intestinal y microbiota era clara desde el principio de la formulación.

Segunda: merece la pena preguntar dónde se fabrica tu suplemento y en qué se envasa. Los controles de microplásticos en la producción de suplementos todavía no son estándar en la industria. Si una marca no puede explicarte cómo gestiona su cadena de producción, ese silencio debería preocuparte más que la lista de ingredientes.

Tercera: no confundas suplementos con sustitutos. Ningún polvo sustituye a una dieta rica en fibra diversa. Lo que un buen suplemento puede hacer es complementar — cubrir los días donde no llegas a tus 25-30 g recomendados, que para la mayoría de personas son casi todos.

Lo que todavía no sabemos

Seamos claros sobre los límites. No sabemos qué tipos específicos de fibra funcionan mejor contra qué tipos de microplásticos. No sabemos las dosis óptimas. No tenemos ensayos clínicos en humanos que demuestren de forma concluyente que la fibra reduce la carga de microplásticos en sangre o tejidos.

La ciencia avanza, pero a la velocidad de la ciencia — no del marketing. Cada vez que una marca se adelanta a la evidencia para vender, pierde credibilidad que luego cuesta mucho recuperar.

Creemos que la actitud más inteligente ahora mismo combina precaución con sentido común: más fibra real en la dieta, más atención a las cadenas de producción, y mucha más humildad sobre lo que sabemos y lo que no.

Ese, por cierto, es un resumen bastante bueno de cómo intentamos hacer las cosas en Alma.


Preguntas frecuentes

¿Puede la fibra eliminar los microplásticos del cuerpo? La evidencia preliminar, principalmente de estudios con animales, sugiere que ciertos tipos de fibra pueden atrapar partículas de microplástico en el intestino y facilitar su excreción. Sin embargo, no existen todavía ensayos clínicos en humanos que lo confirmen de forma concluyente. Lo que sí está bien establecido es que la fibra fortalece la barrera intestinal y promueve un microbioma saludable, lo que en conjunto puede dificultar la absorción de partículas extrañas.

¿Los suplementos en polvo contienen microplásticos? Un estudio de 2024 publicado en Environmental Pollution encontró microplásticos en los nueve suplementos de fibra analizados, con mayor contaminación en formatos en polvo que en gominolas.³ Esto no significa que todos los suplementos en polvo estén contaminados, pero sí que los controles de microplásticos no son todavía estándar en la industria y que la cadena de producción importa tanto como la lista de ingredientes.

¿Cuánta fibra debo consumir al día? Las recomendaciones generales sitúan la ingesta óptima entre 25 y 30 gramos diarios. La mayoría de personas en Europa no llegan a esta cifra. La mejor estrategia es priorizar fibra diversa de alimentos reales — legumbres, verduras, frutas, cereales integrales — y complementar si es necesario con un suplemento que incluya fibras prebióticas funcionales como inulina, pectina o goma arábiga.

¿Qué fibras tiene Alma Balance? Alma Balance incluye tres fuentes de fibra prebiótica funcional por dosis diaria de 10 g: 2,7 g de inulina, 1 g de goma arábiga (fibra de acacia) y casi 1 g de pectina de manzana. En total, unos 5 g de fibra prebiótica por dosis. Consulta la fórmula completa aquí →


Referencias

  1. Senathirajah, K. et al. (2021). "Estimation of the mass of microplastics ingested — a pivotal first step towards human health risk assessment." Journal of Hazardous Materials, 404, 124004. DOI
  2. Wang, L. et al. (2024). "Fighting microplastics: The role of dietary fibers in protecting health." Food Frontiers, 5, 1984–1998. DOI
  3. Panneerselvan, L. et al. (2024). "Fibrous foes: First report on insidious microplastic contamination in dietary fiber supplements." Environmental Pollution, 363, 125166. DOI
  4. Pacher-Deutsch, C. et al. (2025). "Microplastic-induced alterations in gut microbiome and metabolism: Insights from an ex vivo bioreactor model." Presented at UEG Week 2025, Berlin.
  5. Tokai University (2025). "Ingesting chitosan can promote excretion of microplastics." Scientific Reports. DOI

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